Transcripción
¿Llegamos a las 8 de la mañana? Gracias por despertar con nosotros. En este último bloque analizamos las billeteras de los ciudadanos: desde los preocupantes costos de la salud en el país, pasando por las nuevas tarifas de ciudadanía, hasta el cierre de una polémica y costosa instalación en los Everglades.
Miren este dato económico que nos toca a todos. Por primera vez en la historia del índice Gallup, menos de la mitad de los adultos en Estados Unidos —apenas el 49 por ciento— puede pagar y acceder a la atención médica que necesita. Los expertos explican que la caída es libre desde el 2022, debido al fin de los subsidios de la era de la pandemia en el Obamacare, lo que disparó las primas a un 20 por ciento. Expertos de salud pública advierten que la situación se pondrá peor y que la falta de dinero ensancha las brechas en minorías y mujeres, obligando a la gente a saltarse recetas, lo que al final colapsa los hospitales con pacientes más graves. Se recomienda buscar medicinas genéricas o programas de asistencia directa.
Y si de trámites caros hablamos, la administración de Trump acaba de lanzar una propuesta que va a golpear duro el bolsillo de los inmigrantes legales. El Servicio de Ciudadanía e Inmigración planea subir la tarifa de naturalización de $760 a $1,330 para solicitantes en papel y a $1,280 en línea. Lo más polémico es que van a eliminar por completo las exenciones y reducciones de pago para familias de bajos recursos. El gobierno argumenta que el alza es necesaria para financiar los nuevos y estrictos filtros de seguridad, que ahora incluyen chequeos vecinales, hablando con jefes y vecinos de los candidatos. Hay un periodo de 60 días para enviar comentarios públicos antes de que esto sea oficial.
Y terminamos con un escándalo político y financiero aquí en Florida. El gobierno federal vació y trasladó a todos los detenidos de la polémica cárcel temporal de inmigración a Liguerol, Alcatraz. Oficialmente dijeron que la evacuación se debió al peligro de la temporada de huracanes hace una semana. Sin embargo, analistas señalan que el trasfondo es electoral. La prisión de carpas y jaulas tenía un 51 por ciento de desaprobación pública. Además, una auditoría reveló un despilfarro brutal. Se desviaron mil millones de dólares del Fondo de Emergencia de Florida para financiarla, gastando 219 millones en contratos de baños portátiles y miles de dólares en vuelos privados y cuentas de bar en Tallahassee para los funcionarios. El millonario reembolso federal prometido por el gobernador DeSantis nunca llegó.
